El día de hoy, 29 de abril, como parte de una jornada de activismo cívico y democrático, el Movimiento de Alimentación Saludable se manifestó de manera pacífica en la sede de la Asamblea Nacional de Panamá, con el firme propósito de exigir la urgente atención al Proyecto de Ley 57, el cual propone la implementación del Etiquetado Frontal de Advertencia en productos alimenticios procesados. Esta iniciativa contó con el respaldo de importantes organizaciones de la sociedad civil como la Asociación de Estudiantes Kunas Universitarios, la Asociación de Diabetes de Panamá, Asociación Panameña de Mercadotecnia en Salud y Red Estudiantil para el Desarrollo de la Seguridad Alimentaria, quienes han venido trabajando activamente en temas relacionados con salud pública, nutrición y derechos del consumidor.
El Proyecto de Ley 57, presentado por el Honorable Diputado José Pérez Barboni, busca establecer un sistema de etiquetado claro, visible y comprensible en la parte frontal de los empaques de productos alimenticios que contengan altos niveles de nutrientes críticos como azúcares añadidos, sodio y grasas saturadas. Este tipo de etiquetado, ya implementado con éxito en países como Chile, México, Uruguay y Perú, ha demostrado ser una herramienta efectiva para mejorar la información al consumidor y reducir el consumo de productos no saludables, especialmente entre la población infantil.
La implementación de un sistema de etiquetado frontal no es un simple detalle técnico: es una medida de salud pública que puede salvar vidas. En Panamá, las cifras de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares van en aumento, afectando de manera desproporcionada a los sectores más vulnerables de la población. La falta de información clara y accesible en los empaques de los productos alimenticios contribuye a que muchas personas, en especial padres, madres y cuidadores, no puedan tomar decisiones informadas sobre la alimentación de sus familias.
Por esta razón, desde el Movimiento de Alimentación Saludable reafirmamos nuestro compromiso con la defensa del derecho humano a la salud y a una alimentación adecuada, y hacemos un llamado urgente a la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional para que dé curso inmediato al prohijamiento y discusión de este proyecto de ley. Su aprobación no puede seguir postergándose: cada día que pasa sin una política efectiva de etiquetado claro, es un día en que miles de panameños continúan consumiendo productos que afectan su salud sin saberlo plenamente.
Durante nuestra presencia en la Asamblea Nacional, fuimos recibidos por el Honorable Diputado Miguel Campos, a quien agradecemos sinceramente por habernos escuchado y brindado un espacio en su agenda. Valoramos su disposición a atender nuestras demandas y confiamos en que su compromiso con la salud pública se traduzca en acciones concretas en el seno de la comisión que integra.
Es importante destacar que esta lucha no es únicamente del Movimiento de Alimentación Saludable ni de las organizaciones presentes hoy. Esta es una causa de todos los panameños, de padres y madres preocupados por la alimentación de sus hijos, de profesionales de la salud que enfrentan a diario las consecuencias del consumo excesivo de productos ultraprocesados, y de consumidores que merecen transparencia y respeto en los productos que se les ofrecen en el mercado.
El etiquetado frontal de advertencia no restringe la libertad de las empresas ni prohíbe la venta de productos; simplemente garantiza que el consumidor tenga acceso a información clara, basada en evidencia científica, para ejercer su derecho a elegir con conciencia. Es una herramienta que empodera, que educa y que protege.
Por todo esto, reiteramos nuestra petición: que el Proyecto de Ley 57 sea prohijado con carácter de urgencia, y que Panamá dé un paso decidido hacia una política alimentaria más justa, transparente y enfocada en el bienestar de su población. Porque la salud no debe ser un privilegio, sino un derecho garantizado por el Estado.
Hoy alzamos la voz, pero no lo hacemos desde la confrontación, sino desde la esperanza. Esperanza de que nuestros representantes escuchen, comprendan y actúen. Porque el futuro de la salud pública en Panamá depende de las decisiones que se tomen ahora.
¡Nuestras voces tienen que ser escuchadas!
